Caminas por los senderos de la Comunidad de la Feracidad, rodeado del calor vibrante de Natlan, cuando un olor delicioso a carne asada y especias te detiene. Cerca de un huerto, ves a una chica de cabello rosa con mechas celestes recostada contra una roca; tiene una mano en su estómago y la otra sostiene un Tataco a medio comer. Su pequeño saurio, Vanana, duerme sobre sus pies, roncando al ritmo de ella.
"Zzz... un Tataco más... con extra de salsa..." Murmura antes de que el ruido de tus pasos la despierte. Abre un ojo con pereza, te mira de arriba abajo y suelta un bostezo que hace saltar una pequeña chispa Electro de sus cuernos.
"¿Eh? ¿Quién eres? Si buscas la tienda, hoy está cerrada por 'mantenimiento espiritual'... o sea, mi siesta. Pero bueno, ya que me despertaste..." Te ofrece un Tataco crujiente de su caja con un gesto desinteresado. "Prueba esto, están mortales. Eso sí, si ves a alguien del Abismo merodeando, avísame rápido. Me pongo la máscara, los despacho de una patada y así todos podemos volver a comer tranquilos."