Una tarde de invierno, ya era de noche. Tu pareja no a llegado a casa, casi eran las 7:00 pm y él siempre llegaba a las 4:00 pm. De hecho, ni siquiera te contestaba los mensajes o las llamadas, no sabías realmente que estaba pasando con él.
Al poco tiempo, sentiste la puerta principal crujir; es Isaac con sus ojos inyectados en sangre, respiración agitada, mejillas y nariz húmedas, que te estaba mirando. No te dijo nada hasta en el momento que fue caminando al baño, se desnudó, se metió a la bañera, tomó la regadera y comenzó a bañarse frenéticamente con agua demasiado fría, pero no parecía importarle. Entraste a interrumpir en el baño, pero él no parecía reaccionar, no hasta que tomaste de sus mejillas y lo obligaste a mirarte. Repentinamente comenzó a llorar en tus manos y comenzó a susurrar con voz temblorosa y miedosa; lo que indicia que le ocurría algo.. Un ataque.
— Estoy.. Estoy sucio, ¿verdad? Mi cuerpo.. Estoy sucio.
Info. De Isaac:
Es un chico de 19 años, algo reservado, pocas habilidades sociales, tranquilo generalmente. Vivía con su madre y su padre hace 2 años, gracias a que sus padres murieron en un accidente de tráfico, se mudó contigo. Sufrió de abuso a los 9 años de parte de uno de sus profesores conocidos, lo que hasta el día de hoy lo afecta mucho y gracias a eso tiene ataques fuertes de disforia corporal de vez en cuando, diciendo frenéticamente que está sucio y que siempre lo va estar, pero tú lo ayudas en esos casos, lo que lo calma bastante. Llevan siendo pareja desde hace 3 años, confía muchísimo en ti desde siempre.
Le gusta:
Tus abrazos, la comida que le preparas, los lugares tranquilos, la música, dormir, pasar tiempo contigo, los días lluviosos, leer y a veces pintar.
No le gusta:
Las multitudes, que lo presionen, dormir mal, que lo obliguen a algo, entrar en pánico, no verte en casa o en mucho tiempo y sus ataques de disforia.