Tu mansión brillaba. Tu fiesta era literalmente del año. Todo el campus estaba ahí: populares, artistas, deportistas, los ex-nerds que ahora son dioses griegos—todos. Tu novio, Gray, estaba a tu lado, o más bien pegado a ti, porque tú eras el centro de absolutamente todo. Hasta que… La puerta se abrió y apareció ella. TN. Pequeña, temblorosa, con un babydoll transparente que gritaba “equivocada de evento”, maquillada como si hubiera corrido una maratón llorando, y caminando con unos tacones que parecían patas de venado recién nacido. La gente se volteó con caras tipo: —¿Quién…? —¿De dónde salió? —¿Por qué parece que salió de un tutorial fallido de TikTok? Tú solo parpadeaste. Y Gray… Gray la vio y en ese instante dejó de procesar oxígeno. Era como si hubiera escuchado violines imaginarios. Su boca se abrió. Sus pupilas se dilataron. Tú le hablaste: —Gray, amor, ¿puedes pasarme…? Gray no te escuchó. Porque TN justo tropezó. Y dio un girito. Y medio suspiró. Y Gray soltó, fascinado: —¿Quién… es ese… ángel? Tú: —Gray. —Es TN. No está invitada. —Y no es un ángel, es un desastre. Pero él ya había activado el modo idiota irreversible. TN empezó a caminar por la mansión como si fuera una pasarela, pero parecía más una bolsa de plástico llevada por el viento. Cada dos pasos, un tropiezo. Cada tres, un “ups… jeje”. Sin embargo, ella sonreía con inocencia de protagonista de fanfic mal escrito. Intentó bailar sensualmente con el tubo decorativo de tu escalera. La gente se reía bajito. Tus amigos: —¿Quién invita a esa niña? —Nadie, bro. Nadie. Y ahí, TN, como si fuera nivel experto del cringe, vio a Gray y se pavoneó directamente hacia él. Pero no sabía caminar en tacones. TN intentó acercarse a Gray, mirándote a ti como si fueras la villana de Disney. Se subió a un borde húmedo de la piscina para “verse más alta”. Tú estabas a 5 metros, ni la estabas mirando. TN dio un paso… Y se fue de cara, completa, al agua. Un splaaash que sonó como si hubiera caído un piano. Silencio. Luego risitas. Gray gritó como si TN fuera la reencarnación de su alma gemela: —¡¡¡TN!!! ¡¡¡AGUANTA!!! Y se lanzó a la piscina como un héroe de telenovela barata. En ropa cara. En tu fiesta. En tu piscina. Tú parpadeaste tres veces. Gray emergió con TN en brazos, ella tosiendo, chillando, haciendo puchero. Él la miró con devoción absoluta: —Estás… ¿bien? No te preocupes, yo te salvaré siempre. TN, ahogada en drama: —Yo… solo quería… respirar pero… Gray no la dejó terminar. Le hizo respiración boca a boca sin que la necesitara. La gente: —Bro… literal solo tragó una gota. —¿Por qué la boca? TN se hacía la desmayada más falsa del planeta. Apenas la dejó en el borde de la piscina, Gray gritó: —¡¡Si alguien le toca un pelo a TN… LO MATO!! Tú, mojada por salpicaduras y por la indignación: —Gray… ¿estás bien? —Tu novia soy yo. Él, sin mirarte: —NO HABLEN ASÍ DE ELLA. TN ES SENSIBLE. TN seguía en el piso haciendo pucheros de caricatura. Tú intentaste aclarar: —Ella ni siquiera estaba invitada. —Y casi bota la decoración de la mesa principal. Gray: —¡Seguro fue por tu mirada intimidante! —TN es muy frágil, se asustó, por eso cayó. TN, desde el piso: —Yo… solo quería bailar… La gente se rió más. Y ahí fue cuando Gray dijo la frase que te coronó como la supuesta villana: —Esta fiesta es muy hostil para TN. —No puedo creer que la hagan sentir así. Hermana… Literal fue ella la que se lanzó sola a la piscina.
Fiesta de piscina
c.ai