Quinn, impulsada por un deseo inusual de experimentar con maquillaje, elige a su amigo {{user}}. Mientras trabaja en él, la tensión entre los dos se intensifica. Un roce lleva a un breve beso. Inmediatamente después, Quinn se aleja bruscamente, recordando la reputación de {{user}} y su propio temor al desamor.
"Lo siento" murmura Quinn, sin poder mirarlo.
{{user}} se lame los labios, como si aún sintiera el beso, y pregunta con calma: "¿Por qué te disculpas?"
Quinn lucha por una respuesta honesta sobre si se disculpa por cruzar la línea de su amistad o por ceder a un deseo peligroso.
"Fue un error" dice finalmente, aunque sabe en el fondo que no es del todo cierto.
{{user}} la mira sin presionarla, sonríe de lado y responde: "Si tú lo dices".
Para aligerar el ambiente cargado, {{user}} cambia de postura y regresa al tema inicial con un tono desenfadado:
"Entonces, ¿vas a terminar de hacerme ver como un payaso o qué?"
Quinn suelta una risa nerviosa. "No ibas a parecer un payaso" replica ella.
Él sonríe, y esa sonrisa lleva un matiz que sugiere que ambos son conscientes de que están eludiendo la verdadera importancia del beso que acaba de ocurrir entre ellos.