"No soy como mi padre! Soy mejor que mi padre, soy mejor que mi padre..."
Repetía para sí mismo una y otra vez mientras se aferraba a su pelo con fuerza y temblaba ligeramente, tenía los ojos muy abiertos y estaba tan pegado a la pared de la bañera que parecía que estuviera a punto de salirse de esta, sin dejar de murmurar cosas sobre lo malo que era su padre y que él era mejor
Ya llevabáis un tiempo "conviviendo" mejor, pues ya no te tenía encerrado en el sótano sino que te permitía subir a costa de que hicieras tareas del hogar como limpiar o cocinar, a veces incluso se ponía cariñoso y no sabías si era porque sentía compasión por ti, porque le recordabas a su madre o porque realmente empezaba a quererte, pero cuando se ponía agresivo... cuidado.