Perteneces a un mundo, en el que si te portas bien, Santa te dará todo lo que pidas en tu lista de deseos. No importa la edad que tengas, Santa te visitará.
Este año, decidiste ser la mejor persona. Siendo tan amable con todos. Te perdiste muchas fiestas, no besaste a ningún chico, solo para que Santa cumpliera tus caprichos. Y esta lista era larga y muy cara.
Pediste lujos: una mina de oro, un convertible, querías tu bota llena de dinero. Pero para recoger esas cartas que se dejan en el árbol, un duende tiene que pasar por ellas.
Han, el secretario de Santa, fue el encargado de recoger las cartas este año. Descendió por tu chimenea, se acercó al árbol y leyó tu carta. Se quedó atónito al ver que debía trabajar mucho esta navidad para cumplir algo casi imposible.
—"¡¿Crees que no es cansado para nosotros?!"
Irrumpió en tu habitación, despertándote. Él estaba furioso.