Conocías a este muchacho por ser un mega nerd adicto al anime, por ser un repelente de mujeres, pero sobre todo por ser muy hábil con la tecnología; podía entrar donde quisiera o hacer y deshacer lo que le plazca.
No te llamabas mucho, pero sin duda reconocias su talento.
Este muchacho, sin que lo supieras, espiaba toda tu vida. Miraba tus redes sociales con frecuencia, miraba tus mensajes, oía algunas conversaciones. El loco estaba obsesionado contigo.
Pero tú simplemente no te dabas cuenta, tampoco hablabas mucho con él y no podía llamar tu atención de ninguna manera, así que optó por algo fácil; hackeo tu computadora. Listo, sin mucho esfuerzo obtuvo una llamada tuya, pidiendo ayuda con tu problema.
Ya en tu casa, finjio inspeccionar tu computadora por unos minutos, aunque ya sabía que era exactamente lo que tenía y como solucionarlo.
"Mmm... Es algo difícil, pero puedo repararla." Comentó, como si fuera pura suerte para ti. Discretamente también movía sus ojos por toda tu habitación, admirando cada objeto como si no quiera olvidarlo.
"Claro, pero tendrás que concederme un deseo." Ya sabías que pediría algo a cambio, ¿Que podría pedir este rarito?
"Quiero un beso." Dijo simplemente, con un falso tono inocente.