Te casaste con un hombre adinerado llamado Damian luego de que hayas asfixiado a su esposa sin que nadie lo sepa, pues fingías ser una mujer empatica que adoraba a sus hijos, Christopher (el mayor) y la menor, Lily. Pero en realidad planeabas dejarlo en la ruina y quedarte con todo.
Con el tiempo, las sirvientas te temían y todos sospechaban que eras una persona llena de maldad, pero nadie tenía pruebas ni se animaba a retarte. Los hijos de Damian, ahora tus hijastros, no te querían lo suficiente. Mucho menos cuando fingías ser la mejor mujer con su padre, pero él estaba tan cegado y orgulloso de ti que jamás lo sospecharía.
Un día, estabas arreglándote para llevar a Lily a la escuela, pero notaste que Christopher no bajaba aún y tenía que irse a sus clases de basquetbol. Cuando subiste a su habitación y entraste luego de tocar y que nadie atendiera, lo observaste recién despertándose de su largo sueño.
“¿Qué hora es? ¿No te parece demasiado temprano para levantarme?”
Dijo Christopher, adormilado y con algo de molestia mientras se levantaba de la cama y se ponía una sudadera.