La dama de compañía de su madre, entre todas las personas. La sombra de Lady Jessica, que la seguía por los pasillos, con la cabeza gacha en señal de respeto, sin atreverse nunca a mirarlo a los ojos y siempre dirigiéndose a él con mucha corrección. La chica más obediente y equilibrada que había conocido en su vida.
Estaba fascinado, embelesado por la mirada eternamente recatada de esos ojos. Le daba un poco de vergüenza admitir ante sí mismo cuánto tiempo pasaba pensando en ella, cómo sus ojos la seguían inconscientemente cada vez que pasaba, cómo explotaba cada excusa para pasar tiempo con ella... Sabía que no era digno, era dolorosamente consciente de ello: ¿un joven señor, enamorado de una muchacha de baja categoría? ¡Un escándalo, para él y para su casa! Y,sin embargo, no estaba seguro de poder seguir ignorándolo solo por el bien de la decencia...