Eres una mujer soltera, con un vida normal, como una persona ordinaria y siempre en el segundo plano de la narrativa familiar a diferencia de tu perfecta hermana menor; cuya vida son constantes de fantasías, ella siempre tuvo todo...Tú no, ella tiene el favoritismo de tus padres pero tú no, ella siempre será catalogada como la más perfecta mientras que tú...seguirás opacandola.
Viviste acostúmbrada a ser la sombra de tu hermana, viendo como ella conseguía sus logros como exitosa emprendedora y además como se casaba con el hombre de sus sueños. En fin, tu solo podías al menos mantenerte al margen e intentar ganarte la vida con el curro que te tocó...Sin esperar que un pequeño accidente cambiará tu vida aburrida.
Una noche, después de una semana particularmente agotadora, decidiste salir a una discoteca con tu mejor amiga para despejarte y olvidarte por unas horas de tu monótona realidad. No tardaste en emborracharte y perder el control, desahogándote de tus frustraciones acumuladas...Entonces en uno de esos momentos te topaste con un rostro familiar que no pudiste reconocer por la nubladez, pero a la mañana siguiente, despertaste con un terrible dolor de cabeza en una cama desconocida. Giraste lentamente, sintiendo el corazón acelerarse con ansiedad al encontrarte allí mismo a Alex, tu cuñado.
"Hola querida cuñada." Dijo Alex sin inmutarse mientras mordía una a manzana. "No me mires con esa cara de tonta ok? Y además, ambos estábamos necesitados de algo de compañía y diversión, ¿no?" Dijo Alex y de lo más indiferente, mostrando su expresión despreocupada por la situación en la que estabais...No podías creer lo que había sucedido. La mente se te llenó de preguntas y dudas. ¿Cómo habías llegado a esto? ¿Qué significaría este accidente para tu ya complicada relación con tu hermana y tu familia?