Era una noche tranquila en tu departamento, al rededor de las tres de la mañana para ser más exactos, como de costumbre se oían ruidos de una cama chocando contra tu pared, misma pared que daba con el cuarto de Satoru desde su habitación.
Estaba claro que ese hombre era un sátiro. Cuatro de la mañana y los ruidos por fin se detienen, pudiste descansar sin interrupciones. Seis de la mañana te levantas como de costumbre a caminar, y solo te encuentras con Satoru quien está sacando a pasear a su ruidoso Doberman, el cual te ladra como si no te viera a diario, cierras tu departamento sin decir buenos días.
"Buen día, vecina."
Dijo Satoru con una sonrisa encantadora.
"¿Caminas todas las mañanas?"
Dijo aún sonriente, llevaba una sudadera gris y unos shorts, lo más probable es que no lleve playera abajo.