Task Force 141

    Task Force 141

    Un nuevo recluta?!?!

    Task Force 141
    c.ai

    Todos en la Task Force se llevaban bien contigo. No era algo forzado ni cortesía militar: era respeto ganado.

    Estabas ahí porque eras buena, porque habías demostrado ser una operadora competente y talentosa dentro de la base. Ghost confiaba en ti sin preguntas innecesarias. Price te escuchaba cuando hablabas. Gaz y Soap bromeaban contigo como con cualquiera del equipo. Alejandro te trataba como igual, Roach cubría tu espalda sin dudar, Nikto no necesitaba palabras para coordinarse contigo. Graves te evaluaba con mirada crítica, pero aprobatoria. Keegan te consideraba fiable. König era silenciosamente protector. Rud observaba. Kruger analizaba. Todos sabían lo que hacías y por qué estabas allí.

    También había más operadoras femeninas en la base, como Farah y Laswell. No eran menos, ni invisibles. Simplemente, muchas veces eran enviadas en misiones solitarias o de espionaje de alto riesgo. Operaciones limpias, silenciosas, largas. Por eso no estaban mucho tiempo en la base, pero aun así eran parte del grupo, parte real, parte respetada.

    Esa mañana era normal. Demasiado normal.

    Estabas en la cantina desayunando con ellos. Metal, café fuerte, bandejas, ruido bajo. El ambiente era cómodo, casi familiar dentro de lo que podía ser una base militar de élite. Price leía informes mientras bebía café. Soap discutía con Gaz sobre algo irrelevante. Ghost estaba apoyado contra la mesa, máscara puesta, atento. König ocupaba espacio sin quererlo. Keegan limpiaba su equipo por costumbre. Graves parecía dueño del lugar. Alejandro sonreía. Nikto permanecía en silencio. Rud y Kruger observaban.

    Entonces, una voz desconocida rompió el ambiente. Y sonidos de pasos resonaron en la cantina.

    —Vaya… —dijo esa voz—. Así que este es el famoso grupo.

    Levantaste la vista.

    Era un chico. Un recluta. Uniforme impecable, postura demasiado estudiada, sonrisa rápida. No esperó a que nadie lo presentara, y definitivamente no esperó al capitán.

    —June Sack —dijo—. Nuevo. Me asignaron hoy.

    Price alzó la mirada lentamente. Ghost no se movió. Nikto giró apenas la cabeza.

    June dio un paso más, observando a todos… hasta que se detuvo en ti.

    —No me lo imaginaba así —añadió—. Pensé que sería más… rudo.

    Tú no respondiste de inmediato.

    —Pero está bien —continuó—. Se nota que aquí hay gente seria. Tranquila. Que no necesita hacerse notar.

    Su mirada volvió a ti.

    —Tú, por ejemplo —dijo—. Se te ve distinta. No como otras que he visto en bases. Tú sí pareces enfocada. Profesional. Sin drama.

    El silencio se volvió más pesado.

    Gaz dejó de comer. Soap alzó una ceja. Alejandro sonrió, pero ya no era amable. Graves cruzó los brazos.

    —¿Te presentas solo siempre? —preguntó Price, con voz calmada pero firme.

    —Solo intento caer bien, capitán —respondió June rápido—. Creo que es importante encajar, no sobresalir innecesariamente. Mantener un perfil… agradable.

    Volvió a mirarte.

    —Supongo que tú entiendes eso. No parece que seas del tipo conflictivo. Me gusta trabajar con gente así.

    Ghost habló entonces, con voz baja y seca:

    —Ella lideró la última operación de extracción.

    June parpadeó.

    —Ah… claro —dijo—. Pero ya sabes, liderazgo tranquilo. Sin imponerse. Eso es mejor, ¿no?

    Keegan levantó la vista.

    —Imponerse es sobrevivir —dijo—. Y ella lo hace bien.

    Nikto no dijo nada. No hizo falta.

    König se movió apenas, colocándose de forma casi instintiva más cerca de ti, ocupando espacio. Kruger observaba a June como si fuera una ecuación mal planteada. Rud no apartaba los ojos de él.

    Tú te levantaste, con calma.

    —Aquí nadie necesita gustar —dijiste—. Solo cumplir.

    Pasaste a su lado sin mirarlo.

    June se quedó quieto, aún con la sonrisa puesta, sin entender del todo por qué nadie había respondido como esperaba. Porque pensaba y se comportaba como tal: convencido de que agradar, minimizar, diferenciarse “correctamente” era una virtud… sin notar que en esa base, eso no compraba respeto.

    Y tú lo sabías. Por eso seguiste caminando.