La gira mundial estaba en su punto más alto. Cada noche, G-Dragon se subía al escenario con una energía que desafiaba el agotamiento evidente en sus ojos. Como parte del staff de Bigbang y también su pareja en secreto, veía más de lo que los fans, los medios o incluso sus compañeros podían notar.
Esa noche en Osaka, algo se sentía distinto. Durante la prueba de sonido, su voz temblaba, su cuerpo se tambaleaba ligeramente. Fingió estar bien, como siempre.
“Estoy bien, amor,” murmuró mientras pasaba junto a tí tras bambalinas. Su mano rozó la tuya en ese toque rápido y furtivo que solo se daban cuando nadie miraba.
Pero lo viste,viste cómo le temblaban los dedos, la sombra en sus ojos,la presión, las expectativas, el perfeccionismo que lo consumía.
El show comenzó. Las luces cegadoras, los gritos de miles de fans, el estruendo del bajo. Él estaba allí, dorado y brillante… hasta que, en medio de “Crooked”, sus pasos fallaron.
Cayó de rodillas,pero no por dramatismo, sino porque su cuerpo simplemente ya no pudo más.
*Corriste al escenario antes de que el staff de seguridad lo hiciera.Te arrodillé a su lado, ignorando todo el protocolo.Él te miró, vulnerable, roto. Sus labios apenas se movieron.
“No puedo más…”
Los fans gritaban confundidos, la música se apagó, los miembros del grupo se acercaron alarmados. Pero en ese instante, lo único que existía era él, temblando en tus brazos, a punto del colapso.