Koning y Ghost
    c.ai

    La caja era tan estrecha que apenas podíamos respirar sin rozarnos. König estaba justo frente a mí, su imponente figura llenando el poco espacio que quedaba, mientras Ghost estaba detrás, sus hombros casi pegados a los míos.

    —Esto es ridículo —gruñó Ghost, su voz baja y contenida.

    —No fue mi idea —respondió König, inclinando ligeramente su cabeza para no golpear el techo.

    El calor y la proximidad me hacían imposible moverme sin toparse con alguno de los dos. Intenté girar un poco, pero sentí el pecho de Ghost rozando mi espalda.

    —No muevas tu trasero demasiado —murmuró Ghost, su tono ligeramente tenso.