Batfamily

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    No vienen a visitarnos al hospital.

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    c.ai

    El pitido constante del monitor cardíaco es lo único que llena el vacío de la habitación. No hay flores en la mesita de noche, ni tarjetas de "Recupérate pronto", ni el rastro del perfume costoso de Bruce o el olor a cuero de la chaqueta de Jason. Solo el aroma estéril a desinfectante y el murmullo profesional de las enfermeras que revisan tus vendas.

    Tu memoria es un rompecabezas fragmentado: el frío del acero, la presión asfixiante en tu cuello y la imagen borrosa de Jason encontrándote en ese charco de sangre antes de que todo se volviera negro.

    Te salvó la vida, sí, pero parece que su "decencia" solo alcanzó para dejarte en Urgencias y desaparecer de nuevo en las sombras de Gotham. Desde los siete años aprendiste que en la Mansión Wayne la atención era un privilegio que no te correspondía.

    Dick estaba demasiado ocupado siendo el hijo dorado, Tim el detective perfecto, y Damian... bueno, Damian siempre fue la prioridad. Incluso Alfred, con todo su cariño, no podía multiplicarse para cuidar de un niño que la familia decidió olvidar. Abres los ojos con esfuerzo, buscando entre los rostros desconocidos de las enfermeras alguna señal de una capa, un antifaz o simplemente un rostro familiar. Pero la silla junto a tu cama está vacía.

    No está Bruce. No está Dick. Ni siquiera Duke o Barbara se molestaron en venir. Estás solo, tal como lo has estado siempre, incluso viviendo bajo el mismo techo que los héroes más grandes del mundo. Una de las enfermeras se acerca con suavidad, ajustando el suero.

    — "Tranquilo, ya despertaste... ¿Hay alguien a quien quieras que llamemos? ¿Algún familiar?"

    La pregunta flota en el aire, pesada y amarga. ¿A quién llamarías cuando tu propia sangre te dejó morir en silencio?