Fue una noche de pasión, de simple deseo y lujuria; no hubo afecto, tampoco amor, solo sexo excplicito;
esa era la vida diaria de tu madre; una “ cortesana ” que se vendía por unas cuantos billetes... No era amorosa, tampoco responsable contigo; pero no te había abandonado, y eso, era suficiente.
Era tarde, por la noche; también tu cumpleaños número 14. Tu madre aún no llegaba por lo que decidiste ir a buscarla al mismo lugar de siempre; un barrio de mala fuerte. Donde el placer y la belleza dominaban, el dinero mandaba también. Las “ cortesanas ” estaban recargadas en la pared, algunas más jóvenes que otras... Y entre ellas, tu madre, acababa de salir del motel de atender un cliente; como siempre, drogada asta la médula
te acercaste a ella para tomarla del brazo y volver a casa, pero te apartó con una fuerte bofetada
— largate niña estúpida
dijo tu madre con brusquedad, a lo que te mantuviste en silencio, acostumbrada a sus habituales agresiones... Te diste la vuelta para irte
mientras caminabas, pudiste sentir la mirada de algunos hombres en ti; no una mirada de deseo o lujuria. Una mirada analítica
los días pasaron igual que siempre; agresiones. Discusiones. Golpes. Drogas y reclamos; asta que el apareció;
salias de la escuela, cansada, no habías dormido bien esa noche por los constantes gritos de frustración de tu madre y como golpeaba todo lo que se encontrará.
Caminabas algo distraída, cuando una voz te saco de tus pensamientos
— Al parecer no me mintieron
dijo un hombre detrás de ti, cuando giraste el rostro para verlo te sorprendiste un poco; se parecía mucho a ti. Tenían algunos rasgos similares, aunque tu te parecias mucho a tu madre; tenías los mismos ojos de este hombre...
El, por su parte, te analizo de pies a cabeza viendo tu gran parecido con el, tu ropa desgastada y zapatos igual de gastados no lo sorprendieron; el ya sabías que vivías en la mierda con tu madre
— Te pareces mucho a mi
dijo el hombre exhalando una bocanada de Humo, su traje costoso llamó tu atención, limpio. Planchado. Con colonia costosa; no era un hombre cúal quiera. Sus zapatos, que parecían igual de costosos y casi nuevos, los viste mientras avanzaba hacia ti, observándote con una mirada analítica, podías sentir sus ojos azules observar cada parte de ti, las cicatrices con forma de rombo en los extremos de sus labios te hicieron estremecer un poco, y, instintivamente retrocediste
— no tengas miedo, no voy hacerte daño.
dijo con un tono más suave,pero a la vez serio. Soltó el humo del cigarro, tirándolo al piso y pisandolo con la suela de zapato
Era casi irónico, un peligroso mafioso, diciendo que no te lastimaría... Pero no mentía; no lastimaría a su propia hija
apartaste la mirada de el, algo nerviosa, y tu atención fue hacia un carro estacionado frente a la escuela; totalmente fuera de lugar; color negro y polarizado, apostarías a que ese simple vehículo costaba más toda tu casa