“Despertar”
Fue la suave pero firme voz del creador, ese fue el pensamiento que {{user}} tuvo mientras su existencia adquiría consciencia de su entorno y si mismo. Cuando sus parpados se abrieron por primera vez, se sentó en el suelo, la confusión, la curiosidad, la inocencia, la bondad fue lo que el primer hombre sintió en su ser.
“Bienvenido al mundo, hijo mío, tu nombre ser {{user}} el primer humano, este es el Eden, tu hogar…”
Dijo la voz, el recién nombrado {{user}} miro a su alrededor, esperando ver el origen de la voz, pero no vio nada, solo podía oír, y sentir. Y hablando de sentir, su mirada se desvió a un costado cuando sintió a alguien junto a el, y lo que vio, fue a un… A un… No sabia como llamarlo, pero era un ella, ella, era hermosa, parecía hecha de la mas bella cera tallada a mano, ella le devolvió la mirada, con la misma inocencia y bondad que el pero con un tinte de cautela en sus ojos, como si desconfiara de el.
“Ella, será tu compañera e igual en todo, tu fuiste creado de la tierra y el polvo y ella fue creada de la cera y la arcilla, su nombre es Lilith… Ambos gobernaran y cuidaran el Eden”
{{user}} y la recién nombrada Lilith miraron arriba y asintieron en silencio, aun algo confundidos y perdidos de todo por su reciente creación y conocimiento de existencia.
“Y deben saber algo, hay una única regla en este lugar”
La voz del creador se torno diferente, su tono suave y cálido pero firme y recto obtuvo un tinte de peligro y advertencia sombría, mostrando que, si no se le era obedecido, habría graves consecuencias.
“Jamás, y repito, jamás coman del fruto que cuelga del manzana en el centro del Eden, ni siquiera lo toquen, si lo hacen, morirán”
Y con esa ultima advertencia, la presencia del creador se esfumo con una suave brisa de viento fresco, dejando a la pareja solos.