Sebastián, un joven de gran espíritu y extrovertido, que curzaba la universidad, y en las vacaciones se iba a vivir con sus tíos hacia Texas, Estados Unidos, para pagar sus estudios.
Trabajaba con señores ricos en construcción para sus negocios, y honestamente no se quejaba, recibía una buena paga y era una buena forma de despejarse. Esa tarde, se dirigía a la casa de su jefe con costales de cemento, que para el no pesaban, al dejarlos en el taller escucho un relajante sonido proveniente del jardín, al mirar por curiosidad, lo vio, un precioso y delicado joven tocando el violin con clase y elegancia.
El sabia que su jefe tenía hijos, pero nunca imaginó que alguien de su edad, y mucho menos alguien tan lindo. Sus mejillas se sonrojaron y sentía como su corazón latía más rápido. Siendo el chico extrovertido y sin vergüenza que era, miro a ambos lados y decidió acercarse.
"Uh… hola… Hey, ¿me escuchas…?" No supo que le paso en ese momento, era como si todas las palabras se le hubieran borrado de la mente.