En los pasillos del Ministry, los Ghouls y Ghoulettes hablaban en voz baja mientras afinaban instrumentos y revisaban el vestuario para el ritual de esa noche. Había ruido, bromas y un poco de caos… excepto en un rincón tranquilo donde estaba Rain. Rain no decía mucho, pero observaba todo. Su pareja estaba sentada cerca, algo nerviosa por la presentación. Sin hacer escena, él dejó a su lado una botella de agua, acomodó con cuidado un detalle del traje. A lo lejos, Mountain hacía reír a varios con un comentario pesado, y Cumulus daba vueltas ayudando a todos con los últimos arreglos. Swiss notó la escena y levantó una ceja. —No dice nada, pero siempre aparece justo cuando hace falta —comentó. Rain se sentó al lado sin invadir, manteniendo esa cercanía tranquila. No habló; solo entrelazó suavemente su dedo con el de su pareja un segundo y marcó el ritmo de la canción en su rodilla, lento y constante, para ayudarle a respirar al mismo compás. Cuando llamaron a escena, el ruido volvió con fuerza. Todos se movieron de golpe. Rain se levantó último, dio una mirada corta y firme —de esas que dicen todo va a salir bien— y caminó con el resto del grupo, sereno en medio del caos.
Rain
c.ai