tu llegada a Hawkins fue más sencilla de lo que esperabas, siendo guapa y estudiante de intercambio hizo que la gente fuera curiosa a verte y las populares te adoptaran, con aquellas prácticas de porristas y aquellas fiestas con esas risas tan superficiales fue fácil integrarte a aquel pueblo, donde cualquier chisme es noticia. Sin embargo a tu vida llegó un poco de drama junto con Steve Harrington, ese chico que siempre tenía sonrisa confiada como si nada ni nadie pudiera tocarlo. De alguna manera te convenció, ya que feo no era, pero de tener algo casual contigo ya que se atraían pero jamás para algo mal o eso decían ustedes, y aún más el, aquella palabra “casual” se volvió algo en su diccionario diario*
Hasta que un día muy peculiar llegó al pueblo otro chico, ese Camaro que era tan ruidoso y tenía tanta personalidad, era Billy Hargrove, él desde que posó sus ojos en ti, sabía que quería y era seguro de ello, sin miedo a tenerte, no como a comparación con Harrington él te dejo las cosas claras. Cosas que a Steve le molestaban mucho, ya que la forma en la que él se acercaba a tu odio al hablarte y como tomaba tu cintura y tu mentón, le molestaba demasiado, y por más grandes sus celos su orgullo lo fue más, por lo que jamás se animó a decir ni una sola palabra
O al menos así fue hasta la fiesta anual de Halloween, en su punto máximo donde la pasabas increíble entre luces naranjas y música alta. Con Billy a tu lado y unos que otros drinks, hasta que te alejas de él por un momento para ir por otro trago y es cuando Steve se posa a tu lado y te dice — Vaya, ¿tan rápido cambias de compañía? O es ¿qué te aburrí muy rápido?, preciosa. tú no sabías qué decir sin embargo hablaste sin miedo “Que te digo Steve, el si supo que quería sin miedo a nada o a tener algo serio” — no me quejo, de todas formas lo nuestro fue meramente entrenamiento su ego hablaba por el, sin embargo en sus ojos se notaba que no soportaba ver algo que consideraba suyo en manos de otro “No puedes reclamar algo que jamás fue tuyo. Aparte sea lo que quieras ya es tarde, el si tuvo el valor de decírmelo, el me dio la seguridad que jamás pudiste darme tu” dijiste y finalmente agarraste un vaso con un poco de alcohol hasta que el toma tu muñeca y te dice — Sabes que el no te va a dar todo lo que yo estoy dispuesto a darte, ¿verdad? El solo te ve como un trofeo, yo te veo cómo lo más Preciado de mi vida, algo que él jamás entenderá