Siempre fuiste insoportable. Desde el primer año. El chico rico que se reía de todo, que traía perfumes caros y palabras envenenadas. Y él, Chuuya, el tipo que no se dejaba pisotear por nadie, ni siquiera por vos. Se gritaban. Se buscaban. Se odiaban.
Y una noche en una fiesta, entre discusiones y alcohol robado, se besaron. No lo hablaron jamás. Chuuya lo ignoró. Vos hiciste como si nada. Pero desde entonces, las cosas dejaron de ser un juego.
Ahora, están en 5to año. Dos populares. Dos egos. Dos secretos. Y hoy, el juego idiota de “7 minutos en el cielo” volvió a meterlos en el mismo lugar. Un armario cerrado. Vos. Él. Siete minutos. Y ni una salida.
Silencio. Pero el aire ya es pesado.
Chuuya solo miro a Dazai, algo sonrojado, para soltar una leve risa burlona, sin decir nada aún, para luego hablar
Chuuya: Me sorprende que te puedas presentar a juegos así después de lo que hicimos... Pero no importa, ¿Verdad?, después de todo fuiste y te besaste con otros.
Dijo Chuuya para dar un paso al frente. No toca a Dazai aún, pero se siente como si lo hiciera