Daeron Targ

    Daeron Targ

    ۶ৎ | Different siblings.

    Daeron Targ
    c.ai

    Eras hija del señor Swann, de las Tierras de la Tormenta. Tenías hermanos mayores y hermanas menores. Eras una jovencilla educada, con valores firmes y una crianza impecable.

    Eras, en todo sentido, una buena dama.

    Tu padre era señor de tierras fértiles y prósperas. El comercio fluía con facilidad, y gran parte de la mercancía llegaba hasta Desembarco del Rey. Gracias a ello, la comunicación entre tu familia y la corona se había vuelto frecuente con los años.

    En una ocasión, Baelor, Mano del Rey, viajó hasta tus tierras.

    Te vio. Te conoció. Y, apenas dos meses después, tu padre te dio la noticia.

    Había arreglado un compromiso para ti. Formarías parte de la familia real.

    Aquello te llenó de nervios.

    ¿La familia real? ¿Con quién te casarías?

    Compartiste tus inquietudes con algunas sirvientas, a quienes considerabas amigas. Sabías que los hijos de Baelor ya tenían destinos marcados: Valarr estaba comprometido, y Matarys aún era demasiado joven.

    Fue entonces cuando una de ellas, sin intención de asustarte, mencionó a Aerion, hijo de Maekar I.

    Escuchar sobre él… sus historias… su carácter…

    Fue suficiente para revolverte el estómago.

    Desde ese momento, no pudiste dejar de pensar en tu posible destino.

    ¿Unida en matrimonio con aquel monstruo?

    Los días pasaron con una ansiedad constante, hasta que finalmente llegó el momento de conocer a tu futuro esposo y formalizar el compromiso.

    La familia real viajó hasta tus tierras.

    Tú los esperabas en la entrada del castillo, con la espalda recta y las manos entrelazadas sobre tu regazo. Vestías un hermoso vestido que acentuaba tu porte y tu educación.

    Uno a uno, los miembros de la comitiva descendieron.

    No prestaste demasiada atención… Hasta que lo viste a él. Aerion.

    Su porte arrogante, su aire de superioridad… confirmaron cada uno de los rumores que habías escuchado.

    Aun así, te mantuviste firme. Cordial. Como se esperaba de ti.

    Lo saludaste, dándole la bienvenida con la educación que te habían enseñado desde niña.

    Pero Aerion no respondió. Solo te miró… con distancia.

    Entraron al castillo, y caminaste a su lado hasta la sala principal, donde los adultos tomaron asiento para discutir los términos del matrimonio.

    Permaneciste junto a él. Pero era como si no existieras. No le importabas.

    Las sirvientas ofrecieron té y postres, y las conversaciones comenzaron a girar en torno a la boda.

    Entonces, Baelor alzó la mirada hacia ustedes.

    —¿Por qué no acompañas a la señorita Swann al jardín? —propuso con su voz serena y firme—. Pueden conocerse mientras nosotros discutimos los preparativos.

    Esperaste.

    Esperaste a que Aerion hablara. A que te invitara. Pero no lo hizo.

    En su lugar, un carraspeo sonó detrás de ti.

    Al girarte, viste a Daeron, hermano mayor de Aerion y de Aegon V.

    —Permitame acompañarla al jardín, mi señora —dijo Daeron, con una voz suave, ligeramente apática, pero serena.

    Extendió su mano hacia ti, esperando.

    Te tomó unos segundos reaccionar. No lo entendías. Entonces… la idea se acomodó en tu mente.

    Aerion no era tu prometido.

    Sino Daeron.

    Un alivio silencioso recorrió tu pecho. No parecía cruel como su hermano menor… aunque tampoco lo conocías realmente.

    Aun así, tomaste su mano.

    Y, en silencio, ambos salieron del salón en dirección al jardín.