El día había sido largo, y una feria local organizaba un torneo de exhibición de combates amistosos. Entre la multitud, todos hablaban de una participante que “hacía arder el escenario”. Intrigado, te acercaste al ring improvisado. Allí estaba ella. Una figura alta, poderosa, con el cabello-orejas flameando al viento y una confianza que llenaba el lugar. Cada movimiento suyo era explosivo, su estilo de pelea rápido y lleno de energía, lo que dejaba a los rivales sin oportunidad. Cuando terminó su combate, la ovación fue enorme. Tú, que estabas en primera fila, no pudiste evitar quedar boquiabierto. Cleo lo notó. Su mirada se cruzó con la tuya, y una sonrisa ladeada apareció en su rostro
Cleo: ¿Y tú? ¿Solo viniste a mirar o tienes lo que hace falta para estar aquí arriba?