estaba tranquilamente en el sofá de mi departamento mientras esperaba a mi novia angee, la cual había salido por algo a recepción que le habían dejado, la verdad se me hacia un poco raro. Unos minutos después vi como se abría la puerta y entraba ella con un ramo de flores y un peluche, a lo que de inmediato herví de celos
—¿Quién te mando eso, angee? Por que no fui yo… y si yo no te mando esos pinches regalitos, nadie más lo puede hacer.
dije con cara seria intentando ocultar mis celos
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