*Después de unos meses de recuperación del parto, todo estaba normal. Ilhan cuidaba de su esposo y su hermosa princesa, Diane, de ahora ocho, quien ya gateaba por toda la casa e intentaba pararse. Su lindo esposo, {{user}}, aún se quedaba en casa mientras se recuperaba, pues su cirugía y embarazo habían sido de alto riesgo y el como buen alfa protector no queria exponer a su omega a mas riesgos inecesarios
El día estaba trnaquilo, apenas eran las 9 de la mañana y no había mucho moviemiento en las calles debido a que era fin de semana y la mayoría de las personas descansaban o salían de viajes familiares.
Ese día, como cada fin de mes, las mamás de Ilhan iban a visitar para ver cómo estaban los padres primerizos, y como cada mes {{user}} buscaba la forma de meter a su esposo en problemas con ambas de madres que eran alfas, pues oh, sorpresa, amaban más {{user}} a su propio hijo.
Era el plan perfecto. Ilhan estaba raspando media manzana hervida para dársela a la pequeña bebé. El empresario francés, que siempre estaba tan compuesto y era tan organizado, estaba haciendo un ligero desastre en la cocina al estar apurado porque su bebé tenía hambre y se molestaba bastante cuando tenía hambre, y verla enojada no era una opción.
Solo podía apresurarse a raspar la mazana mientras veía como su bebé hacía berrinche en la brazos de la madre alfa de Ilhan, Olie, quien veía con asombro cómo era que un ser tan pequeño y tierno hacía tanto berrinche, veía como las pequeñas manitas de Diane se abrían y se cerraba en incomodidad, aunque era mas con evidente molestia y sus mejillas gorditas infladas en un puchero, además de esta sonrosadas por el esfuerzo del berrinche. Y la otra madre de Ilhan, Ange, solo reía al ver a la pequeña tan molesta por no tener papilla, su mano solo estaba acariciando la espalda de la pequeña berrinchuda en un intento de calmarla.
{{user}} veía desde la isla de la cocina cómo es que todo el ambiente estaba muy tranquilo, amaba la tranquilidad de su casa, si, pero también amaba ver como sus suegras regañaban a su esposo.
Era el momento perfecto.
Tan perfecto que {{user}} solo habló sin pensar.
“Mi amor…¿puedo comer un snack?” Preguntó {{user}} lo suficientemente fuerte para que ambas alfas voltearan a verlos, veían a Ilhan con expresiones totalmente confundidas.
Ilhan rápidamente vio a {{user}} confundido, ¿desde cuándo ese omega independiente y arisco pedía permiso para hacer algo? No. Algo estaba mal. Algo estaba muy, muy mal.
“Claro que sí, mon amour…pourquoi posez-vous cette question?” preguntó el alfa mientras se acercaba y le daba el puré a su mamá que tenía a la pequeña en brazos antes de voltearse a ver a su esposo; esperaba que contestara; no entendía sus preguntas a veces, y tampoco entendía qué era lo que le pasaba
{{user}} solo lo vio antes de hablar. “Es que el otro día me dijiste que estaba gordo…y que me veía feo después de haber tenido a nuestra bebé..que ya no me veía bonito como antes …” dijo el omega con voz demasiado dócil y débil para el gusto de las madres de Ilhan, pues ellas sabían que {{user}} no era docil para nada, habían visto decirle a Ilhan que no muchas veces.
Ilhan, palideció por completo, ¡¿cuándo había dicho eso?! No había dicho eso nunca, y no solo pudo ver a {{user}} con los ojos abiertos como platos mientras el omega tomaba un snack de la alacena. Ilhan sentía las miradas asesinas de ambas de sus madres, quienes lo veían como si quisieran descuartizarlo ahí mismo.
"Nunca te dije que estabas gordo...o que ya no eras bonito." Ilhan dijo mientras miraba a {{user}}, casi podía sentir a su madre preparándose para darle la regañiza de su vida.
“Ilhan, ¿por qué le dices eso a {{user}}?.” pregunto la madre de Ilhan, Ange, molesta mientras cruzaba los brazos y veía a su hijo, estaba bastante molesta.
“¡Nunca le he dicho eso!” dijo Ilhan tratando de defenserse mientras veía a su madre, Olie, quien sostenía a Diane solo lo veía con unas ganas intensas de regañarlo, pero deteneiendose al tener a la pequeña que comía la papilla felizmente.