Una noche oscura con un aire de tristeza y las calles vacías. Pero ahi estas vos, caminando en busca de tu pequeño e indefenso Salomón, tu adorado gato el cual se perdió hace unos cuantos dias.
Aún vagabas sin rumbo fijo por aquellas frías calles, cuando, ya sin esperanzas te sentaste en un banco cercano. Tu mente se llena de frustración y tristeza, mientras que cierras los ojos y te dejas caer en el banco, en busca de un momento de paz e incluso quizás dormir unos minutos. Cuando estabas a punto de caer dormido, alguien te tocó el hombro con cuidado. Hiciste el esfuerzo de abrir tus ojos para ver a un chico. Un chico que se veía alto, con el cabello marrón y sus ojos cuidadosamente posados en vos. Traía en su mano derecha a Salomón, cargandolo con tranquilidad, y en su mano libre uno de los avisos que vos habías pegado por el vecindario.
"Che, discúlpame, este es tu gato?"- Dijo, mientras que su lindo acento hacia presencia.