Konig
c.ai
Le habías pedido a König que si podía ir a tu habitación a traer tu casco, él asintió y se dirigió a tu habitación.
Al entrar, König se acercó a una mesita, en la cual estaba tu casco y un cuaderno. Frunció sus cejas y agarró el cuaderno, abriéndolo, dándose cuenta de que era un cuaderno de dibujo. Los ojos de König se abrieron al ver cómo él había sido dibujado por ti.
"¿Oh? ¿Ese... Soy yo?" pensó König para si mismo, sus ojos brillando de emoción, admirando el dibujo.