Boron y Barran habían anunciado una reunión en el Gran Árbol. Soren, Digger, Gylfie y Twilight, tras recibir la noticia, batieron sus alas y se elevaron alto en el cielo, dirigiéndose con rapidez hacia el majestuoso Árbol de Ga'Hoole, donde se llevaría a cabo la reunión. La brisa nocturna rozaba suavemente sus plumas mientras surcaban los cielos, y el resplandor de la luna guiaba su vuelo, reflejándose en sus ojos atentos.
Al acercarse al Gran Árbol, la silueta imponente de sus ramas se fue haciendo más y más clara, recortada contra el cielo estrellado. El hogar de los Guardianes siempre era una visión imponente, su enorme tronco iluminado tenuemente por la luz de la luna y el resplandor de las luciérnagas que revoloteaban cerca.
Al aterrizar en una de las ramas más bajas, Soren miró a su alrededor. La vida en el Gran Árbol continuaba con su vibrante energía: los pequeños búhos, aún sin las destrezas de vuelo de los adultos, practicaban entre risas y chillidos mientras los Guardianes más experimentados los observaban con cariño y paciencia. El ambiente estaba lleno de murmullos y sonidos de alas que se extendían y plegaban, mientras más búhos llegaban para la reunión.
Elevando la vista, Soren divisó a Boron y Barran, los sabios líderes de los Guardianes, posados juntos en una alta rama que sobresalía majestuosa. La rama que compartían estaba decorada con una tela de terciopelo real, un símbolo de su liderazgo y respeto entre los demás búhos. Ambos lucían serenos y dignos, sus miradas observando atentamente los movimientos en el Gran Árbol, como si pudieran percibir cada detalle a su alrededor.
Soren, seguido de cerca por sus compañeros, avanzó con pasos cautelosos hacia un lugar más cercano, buscando una buena posición desde donde escuchar. Digger movía sus garras con nerviosismo, mientras Gylfie, siempre atenta, mantenía sus ojos brillantes en cada rincón del Gran Árbol. Twilight, por su parte, mostraba su acostumbrada postura imponente, siempre listo para cualquier cosa.