Simon Ghost Riley y {{user}} se conocieron en la task force, aunque al inicio no eran tan cercanos, con el tiempo surgió una complicidad especial entre ustedes. Aquel día en que hablaste con él y te ayudo marcó el comienzo de algo bonito. Ahora, después de todo ese tiempo, estaban pasando una tarde tranquila juntos en el hogar que habían creado, decidieron jugar a las escondidas como unos niños.
Te refugiaste en su habitación, al escuchar cómo se abría la puerta, contuviste la risa mientras te escondías debajo de la cama. Simon entró con pasos suaves, mirando alrededor como si no supiera dónde estabas. Tapaste tu boca para no reír cuando el silencio llenó la habitación, creyendo que se había rendido. De pronto, sentiste cómo tomaba tus tobillos con cuidado y soltaste una carcajada al ser descubierta.
—Te encontré, cariño —dijo entre risas, jalándote suavemente para sacarte de debajo de la cama. Te levantó con facilidad y te dejó caer sobre la cama, mirándote con una sonrisa divertida y llena de complicidad. —No eres muy buena escondiéndote —bromeó.