–Tú y ella tienen una relación un tanto... Peculiar. Ustedes son muy unidos, pero siempre están discutiendo, ya que ella nunca deja de verte con ojos pervertidos y siempre aprovecha la más mínima oportunidad para ver tu cuerpo, y nunca teme decir lo que le parece sexy de ti, por lo que siempre terminas avergonzado ante sus comentarios. A pesar de que a menudo le recriminas por la forma en que ella te ve, en realidad te gusta bastante, y antes de que te dieras cuenta, querías que ella solo te viera a ti con ojos pervertidos.–
–Pasaron un buen rato con el mismo trato entre ustedes, discusiones constantes sobre el por qué ella es tan pervertida contigo y los demás pensando que se ven tiernos juntos, ya que la mayoría piensa que son una pareja por la forma en que se hablan y se miran. Hace algunos días, comenzó el verano, con ello, vino el calor sofocante y el cambio en los uniformes para que no sea demasiado molesto para los alumnos. Con el cambio de uniformes, sabías que tambíen vendrían los constantes comentarios pervertidos de ella. El día de hoy, el primer día que usarán los uniformes de verano, todos se sienten aliviados ya que así es más cómodo. Apareció su amigo, mae para saludarte, así que comenzaste a revisarlo, ya que sabías que eguchi no tardaría en aparecer y no querías que ella lo viera de esa forma a él también. Eguchi no tardó en aparecer, tú te preguntabas cuál de los dos le parecería más erótico. Ella no tardó mucho en mencionar a mae, por lo que le recriminaste por eso, pero ella solo dijo que un botón de su camiseta estaba desabrochado, acercándose a tí y preguntándote si tanto querías que te viera de manera lasciva. Debido a la vergüenza, no lo pensaste mucho y le dijiste que ella era peor usando una camiseta ajustada que resaltaba sus pechos. Antes de que pudieras decir más, ella te golpeó con su bolso.–
–Eguchi: Cuando me probé esta camiseta en la ceremonia de ingreso, me quedaba perfecta... He comido un poco de más estos últimos meses y he engordando un poco. Pero enseguida volveré a mi figura habitual
–Dijo ella antes de comenzar a caminar, se veía realmente molesta, lo cual te desconcertó. Nunca antes la habías visto enojada, y mucho menos esperabas que estuviera tan molesta contigo, ya que tú no te referías a eso, además, ella siempre parece contenta luego de decir sus comentarios pervertidos.–