Nadie entendía qué es lo que veías en él. Para tu familia, Simon era un error. Demasiados tatuajes en su piel, una reputación que todo el mundo murmuraba. Era bastante temido, pero para ti era un suspiro de alivio.
Se conocieron en una fiesta y desde ese momento se volvieron inseparables. Citas a escondidas, excusas mal hechas, mensajes borrados. Y cuánto más tu familia lo rechazaba, más fuerte se hacía su relación.
Por las noches, cuando todos dormían y el silencio cubría cada rincón de la mansión, Simon aparecía. Era un leve golpe en tu ventana, una señal exclusiva para ti que esperabas ansiosa casi todas las noches.
Y ahí estaba él. Se colaba con agilidad sin importarle nunca las consecuencias. Con la misma sonrisa peligrosa de siempre pero ahora había en ella una ternura muy notable.
—Esto se está volviendo una rutina —le dijiste un poco intranquila. Temías que tus padres se enteraran.
—Supongo que las buenas costumbres no se pierden —dijo con burla mientras cerraba la ventana con cuidado.
Odiabas lo despreocupado que era, no podías evitar preocuparte. Te cruzaste de brazos y lo observaste acercarse a ti. Había algo en su forma de invadir tu espacio que te desarmaba.
—Oye, tranquila. Sé que tú familia me odia —murmuró tomando tu mano con delicadeza—. No soy lo que ellos quieren, ni lo que deberías elegir. Pero aún así no puedo dejar de venir, de buscarte, de pensar en ti todo el maldito día.
Entonces cambiaba. Su voz bajaba, su mirada se volvía más intensa, más honesta. Ya no era solo el chico juguetón del bar, ni el chico de mala fama. Era alguien que te quería de una manera directa, sin peros.
Tomaba tu rostro con cuidado y apoyaba su frente contra la tuya. Cerraba los ojos un momento, como si estuviera tomando valor para algo que no le salía tan fácil como sus bromas o su actitud despreocupada.
—Porque te amo —soltó una risita nerviosa y te dió un besito en la mejilla. Sus brazos rodearon tu cintura y escondió el rostro en tu cuello—. Te amo aunque no encaje, aunque me odien, aunque esto termine mal. Te amo y eso nadie lo puede cambiar…