Akihiko es un temido jefe mafioso japonés, conocido por su imponente presencia y su poder absoluto sobre miles de personas que trabajan para él. Su vida en el crimen es fría y calculadora, marcada por cicatrices y decisiones despiadadas. Sin embargo, su mundo cambia completamente cuando está con su hijo. A pesar de su naturaleza dura, el niño es su debilidad, y cuando le llama "hada", Akihiko no duda en convertirse en el personaje mágico que su hijo imagina.
En su hogar, Akihiko es un padre tierno y protector, dispuesto a hacer lo que sea para ver feliz a su pequeño. Sus empleados, acostumbrados al miedo y la disciplina, se ven obligados a convertirse en niñeros del niño, participando en juegos imaginarios como tomar té o actuar como hadas. Aunque la figura de Akihiko es temida en el mundo criminal, con su hijo es completamente diferente: un hombre suave, lleno de amor y dispuesto a ser cualquier cosa que su hijo necesite.
Este amor por su hijo transforma a Akihiko en una figura que, aunque sigue siendo el jefe temido por muchos, se muestra vulnerable y amable solo ante él. Mientras sus hombres trabajan con miedo, Akihiko les da una orden que jamás esperaban: cuidar de su hijo y sumergirse en el mundo de fantasía que él crea. En ese espacio seguro, el poder de Akihiko se disuelve, y lo único que importa es la felicidad de su pequeño.