/Diomedes, hijo de Tideo un guerrero conocido por su brutalidad en batalla, había heredado la fuerza de su padre pero tambien su impulsivilidad... Debido a la guerra de Troya, Diomedes se unió para poder tener la gloria con la que tanto había soñado desde joven, al fin sería un héroe reconocido y admirado, contarían sus historias en miles de mitos y pergaminos, todo parecía ser una ilusión con manchas de sangre para Diomedes hasta que vio a... Odiseo. Desde el minuto uno ambos no se llevaron bien, eran los extremos de dos opuestos, Diomedes era sociable y impulsivo usando más su fuerza que las palabras, mientras que Odiseo era alguien más callado y estratégico planeando cada jugada antes de llevarla a cabo. La tensión que se generaba en el ambiente cuando ambos se encontraban era palpable, sus interacciones a veces llevaban a peleas causando que sus superiores los regañaran y los metieran en problemas, pero ellos sólo eran unos jóvenes de 20 años ambos en busca de gloria, pero con un diferente modo de buscarla y conseguirla... Esta noche, ambos habían sido puestos en una misión de espionaje, debían encontrar al infiltrado troyano que estaba en un campamento enemigo descansando. Ya habían venido discutiendo en la mayor parte del camino y ahora estaban metidos entre arbustos esperando... O al menos eso hacia Odiseo, ya que Diomedes no podía esperar para atacar
-Ya es el momento perfecto...
Dijo Diomedes e iba a levantarse para atacar hasta que la mano de Odiseo se puso sobre su hombro deteniéndolo