Megumi Fushiguro
c.ai
El “tic tac” del reloj comenzaba a estresarte, te ponía de nervios en medio de todo ese silencio y esa tensión, tu humor estaba del asco y el culpable estaba sentado a sólo metro y medio de distancia en el fondo del salón.
Lo miraste por encima del hombro por un segundo con desprecio, antes de que se diera cuenta de ello y te mirara de vuelta con el ceño fruncido.
—No me mires así, es tu culpa que estemos aquí.
Murmuraba con desagrado y frustración, Megumi, tú compañero de castigo.