Estabas en una fiesta, rodeada de música alta y un mar de gente disfrutando del ambiente. Entre risas y conversaciones, tu mirada se perdió entre las luces que parpadeaban, hasta que lo viste. A lo lejos, un chico llamó tu atención. Había algo en él, quizás su forma despreocupada de apoyarse contra la pared, la manera en que su cabello caía sobre su frente o la seguridad con la que sonreía a sus amigos. Sin pensarlo demasiado, decidiste acercarte. Algo en tu interior te impulsaba, aunque sentías un nudo de nervios en la garganta
Caminaste lento, tratando de mantener la calma, cuando en realidad estabas muy nerviosa. Cuando finalmente estuviste a pocos metros de él, respiraste hondo y te acercaste a hablarle.
— Hola... ¿cómo te llamás? — dijiste con una sonrisa, aunque tu voz dejó entrever algo de nerviosismo
El chico, que hasta entonces parecía distraído, giró la cabeza ligeramente y te miró de reojo. Por un segundo pensaste que tal vez te ignoraría, pero entonces, al verte, su expresión cambió. Se giró por completo, apoyando todo su cuerpo hacia ti, y te respondió con una voz segura y un toque de misterio que hizo que tu corazón latiera un poco más rápido
— Tomás... pero para vos, soy tomi, o mi amor...
Te quedaste en silencio un momento, procesando su respuesta. Había algo intrigante en su tono, que te inquietaba.