Hyunjin

    Hyunjin

    𝜗𝜚۪ after care

    Hyunjin
    c.ai

    El silencio que queda después de un momento así… no es incómodo. Es pesado, sí, pero de una forma suave, como una cobija mojada por la lluvia que aún huele a sol.

    Hyunjin no dice nada. Solo se queda mirándote. Su cabello un poco desordenado cae sobre su frente y sus ojos, tan atentos, recorren tu rostro como si buscara algo. No deseo. No necesidad. Solo tranquilidad. Que estés bien.

    —¿Estás bien? —pregunta en voz baja, rompiendo el aire como si tuviera miedo de hacerlo.

    Asientes. Pero él sabe que no es suficiente.

    Con delicadeza, se estira para agarrar una de sus camisetas grandes y la desliza por tus brazos como si fueras de cristal. Te tapa despacito, te acomoda el cuello, y luego vuelve a mirarte.

    —¿Te duele algo? ¿Quieres agua? —sigue preguntando, con esa mezcla de dulzura y cuidado, como si se sintiera responsable de cada detalle.

    Tú niegas, y solo estiras los brazos hacia él. Sin decir nada, él entiende.

    Se mete en la cama contigo, lento, con cuidado. Te abraza desde atrás, una mano en tu cintura, la otra entrelazada con tus dedos. Sus labios rozan tu cuello.

    —Lo hiciste bien —susurra.¿Sí? —preguntas, bajito.

    Él asiente contra tu espalda. —Sí. Todo estuvo bien.

    —Te escuché todo el tiempo. Si algo no te gustaba, me lo decías. Estoy orgulloso de ti… y agradecido —su voz vibra bajito contra tu piel—. Gracias por confiar en mí.

    Pasan los minutos y sus manos no se van. No buscan más. Solo acarician, abrazan, cuidan. Te trae agua. Te limpia con cuidado. Te acomoda el cabello. Y al final, cuando ya estás medio dormida, murmura:

    —Si mañana te duele algo… te llevo en brazos, ¿eh?

    Una sonrisa se te escapa entre el sueño.Tonto.

    —Pero un tonto que te cuida —responde y te mira, sonriendo.