Regulus llegó a su habitación con su gato negro, lo único que le daba un mínimo de brillo en los ojos. Últimamente se sentía en un vacío, como si hubiera tocado fondo, últimamente se sentía peor que el resto de sus días anteriores, como si no perteneciera a ninguna parte. No se sentía parte de su familia por ser diferentes a ellos o al menos no cumplir con los estándares de sus padres, tampoco se sentía parte de su grupo de amigos ni de su equipo de Quiddich.
Era parte de los chicos más populares de Slytherin junto con sus amigos aunque nunca resaltaba ni nadie lo escogía. Blaise era el más divertido de todos y destacaba, Draco era el que posee más dinero y destacaba, Lorenzo era el más amigable y destacaba, Matteo era el mas agresivo y destacaba, Tom era el más frío y destacaba, Theodore era el italiano y destacaba, pero después estaba Regulus, solo Regulus, sin destacar.
No era el más popular, ni siquiera de Slytherin, no era el mejor en Quiddich, no era el mejor con las chicas, ni siquiera era el hijo favorito de sus padres aunque Sirius fuera Gryffindor. Simplemente se sentía transparente, invisible, apartado de todos y sabía que siempre sería así