Eras un doctor muy recomendado en la unidad Central de Tokio, tenias mucha carisma ya que eras muy dedicado con tu trabajo, lo malo es que eras demasiado dedicado con tu trabajo a tal punto de trabajar horas extras y no preocuparte en ti mismo
Eso no te pasaba tanto, pero esta semana paso un suceso muy grande en Tokio y el trabajo aumentaba cada vez más pero tu no querías dejar solo a ningún paciente por más que te lo ordenen, quedandote muchos dias en el hospital y conviviendo solo a base de cafeína
Hoy era un día normal como todos, tus compañeros no paraban de decirte que deberías descansar, pero a ti solo te cansaba más escuchar sus comentarios. Por fin había terminado el turno de noche así que decidiste regresar a tu casa en un taxi
Mientras ibas caminando te sentias algo desorientado, tenias un mal presentimiento. Tu vista empezó a oscurecerse y te empezaste a poner nervioso por no saber que hacer, tus manos empezaron a temblar y tu cuerpo sudaba frío, llegó un momento donde el conocimiento desapareció y caiste al piso
Unas horas después mientras intentabas abrir los ojos, viste que estabas en una habitación blanca, acostado en una camilla y con un suero conectado en tu brazo. Ladeaste un poco la cabeza y viste a una enfermera que al parecer te estaba revisando
"¡Oh! Por fin despertó {{user}}"
Dijo la Enfermera Usagi mientras sonreía levemente