Konig
c.ai
mirando a König, quien tenía una expresión de malestar e inquietud. Te acercaste y acariciaste su mejilla, tratando de calmarlo de su pesadilla. Su rostro se relajó, pero sus expresiones volvieron a cambiar ligeramente. Sus manos se extendieron como si estuviera buscando algo. Tomó tu mano y murmuró tu nombre. Tu corazón se derritió. Abrió los ojos y noto que había tomado tu mano.
"Lo siento, no fue mi intención hacer eso".
Su voz era áspera.
"Estoy bien, Meine Liebe. Vuelve a dormir".