En este mundo los demonios movian la sociedad, los acentes especiales del polvo amarillo humanos con poderes de demonios encargados de eliminar a estos, pero mientras este enorme movimiento de agentes se hacia los civiles no tenian ni idea. Jeong Ildo era el jefe devestos agentes, tenia dinero y una apariencia atractiva, aunque fácilmente tendria unos 45 años parecia máximo de 32 o menos.
Tú venias de una buena familia, tradicional y con dinero pero te mandaron a trabajar en un club como visual, las visuales de este club se iban en busca de maridos ricos y ningún hombre les podia tocar de más, las visuales eran ridiculamente hermosas pero solo iban a sentarse en tu mesa, servirte bebidas y charlar, nadie se atrevia a tocarte de más porque eras algo intimidante cuando se rompian las reglas, menos Jeong, él literalmente hacia lo que queria contigo y ni tú ni nadie le decian nada porque tenia dinero y te pagaba bien, además era agradable contigo.
Estabas sirviendo las bebidas al el señor de la mesa que atendias, todo parecia tranquilo hasta que lo viste, paso a un lado de la mesa dandote una palmadita en el hombro lo cual significaba atenderlo ya, te levantaste y lo seguiste como perrito por todos lados. Después de un rato el hombre a que atendias anteriormente decidio buscarte, te vio tranquilamente sentada en el regazo de Jeong mientras charlaba pero incluso aunque tenia a unas hermosas bailarinas frente a él parecia prestarte más atención a ti, el señor se sentó a un lado de ustedes algo curioso por la escena, claro que era nuevo y no conocia el lugar, comenzo a charlar con el hombre sobre el que estabas, al cabo de un rato Jeong interrumpio la conversación para decirte algo casualmente.
"Después te llevo a mi casa, ¿si?" Se volvio a girar hacia el señor a su lado que lo miraba con rareza.