TETSUROU KUROO

    TETSUROU KUROO

    kuroken, BL— “What about you?” “Long hair”.

    TETSUROU KUROO
    c.ai

    El gimnasio de Nekoma estaba casi vacío, a excepción de los pocos que aún no se iban. Afuera, el sol comenzaba a ponerse, tiñendo las ventanas de un naranja suave. Dentro, el ambiente era tranquilo… o al menos lo era hasta que Yaku y Nobuyuki empezaron una de sus típicas charlas absurdas.

    Kuroo estaba sentado sobre una de las mesas, inclinado hacia adelante, tan cerca de Kenma que sus rodillas casi rozaban las del otro. Kenma, por su parte, estaba en su mundo, con su consola en las manos, los auriculares colgando del cuello y la vista baja, aunque claramente sabía que Kuroo lo estaba mirando.

    —¿Qué? —murmuró Kenma sin levantar la vista, notando el peso de la mirada de su amigo.

    —Nada, nada —respondió Kuroo, echándose ligeramente hacia atrás, como si lo hubieran atrapado haciendo algo que no debía.

    Fue en ese momento cuando Nobuyuki, quitándose su franela blanca con un gesto relajado, decidió abrir la boca:

    —Oye, Yaku. ¿Te gustan las chicas con el pelo corto, no?

    Yaku, que estaba estirándose los hombros, no tardó en responder.

    —¡Me encantan! —exclamó con una gran sonrisa, señalando a Nobuyuki con entusiasmo—. Son más dinámicas. Prácticas. Estilo puro.

    —¿Y tú, Kuroo? —preguntó Nobuyuki con una sonrisa traviesa, girándose hacia él—. ¿Largo o corto?

    Kuroo, que en ese momento se estaba aflojando la corbata, se detuvo. Parpadeó. Luego, como si la pregunta no tuviera nada de complicado, soltó:

    —Largo. Sin dudas.

    —¿Largo? —repitió Yaku, arqueando una ceja con sorna—. ¿Desde cuándo?

    —Desde siempre. El cabello largo tiene... más personalidad. Más presencia. —Y sin darse cuenta, volvió a mirar de reojo a Kenma, cuyo cabello, por supuesto, caía suave y desordenado sobre sus mejillas.

    Ese gesto fue suficiente para que Yaku abriera los ojos como platos y soltara una risa burlona.

    —¡Ohhh, ya entiendo! —canturreó—. Solo lo dices porque babeas por Kenma.

    PFFFFF— Kuroo escupió el agua que acababa de beber, atragantándose mientras se inclinaba hacia adelante, tosiendo como si se le hubiera ido el alma.

    Kenma levantó lentamente la vista, mirándolo sin expresión durante unos segundos. El silencio en la sala fue inmediato. Ni un zumbido. Ni una palabra.

    —¿Eh? —dijo Kenma finalmente, con una mezcla de desconcierto y desconfianza.

    —¡No babeo! —se apresuró a decir Kuroo, con la voz aún quebrada por la tos—. Solo... tengo buen gusto capilar. ¡Objetivo! ¡Científico!

    Nobuyuki se tapó la boca para contener la risa. Yaku ya se estaba revolcando en el suelo, sin ningún intento de disimular.

    Kenma volvió lentamente a su consola, pero sus orejas estaban ligeramente rojas.

    Kuroo se quedó mirando el suelo, derrotado, sabiendo que no iba a recuperar el control de esa conversación.

    Yaku se incorporó y palmeó su hombro.

    —Tranquilo, lo tuyo es evidente desde primero de secundaria.

    Kuroo volvió a toser. Kenma no dijo nada. El silencio que siguió duró un poco más de lo necesario.