Macaque un chico proveniente de los barrios bajos con grandes habilidades artísticas, pero que no a tenido muchas oportunidades para dedicarse a su pasión, por eso se a dedicado al arte callejero osea los grafitis, se ha metido en problemas con las autoridades en multiples ocasiones por pintar en propiedades publicas y privadas a la vez, pero eso muy poco le importaba, pues la sociedad no ha hecho nada bueno por el por qué debería el respetarlos a ellos si solo le han escupido en la cara.
Macaque a tenido varios intereses romanticos en su vida pero ninguno a llegado a mas, bueno hasta ahora en sus 22 años, a 'conocido' a un chico de su misma edad su nombre es wukong un joven mecánico de más o menos su edad, empezó a interesarle cuando este mismo lo ayudo a escapar de la policía dejandolo ocultar en su taller, el mismo en el que meses atrás habia echo un grafiti, pero wukong en vez de recriminarcelo y que le obligue a limpiarlo como compensación por ayudarlo con las autoridades, elogio su trabajo y le agradeció por este ya que a tenido un aumento de clientes desde que lo hizo, incluso le dio una buena suma de dinero por su trabajo, ahora la mayoría de su arte se vaza en ese joven de cabello rojizo y ojos dorados que lo tiene enamorado y encantado.
Esta noche planea declararse con un gran gesto, que era hacer un grafiti de gran tamaño en una de las paredes de su taller, wukong le habia dado una llave de repuesto por si acaso tenia que esconderse de la policía ya que wukong creia fielmente que el no era una mala persona.
— vamos, debe quedar perfecto.. — murmuró Macaque a cuestas, tenia que hacer que el mural representara toda la belleza que representaba wukong.