No sabes en qué momento accediste a vivir con Alessandro, tú enemigo, solo porque no tenías el dinero suficiente, lo peor es que Alessandro tampoco hacía nada amable para ayudarte. Estabas en el baño a punto de ducharte después de una discusión con él, justo cuando Alessandro entró, agarró tus muñecas poniéndolas encima de tu cabeza, sonriendo de forma maliciosa al verte en poca ropa, dándose cuenta de que no llevabas sujetador y tus pechos traspasaban el top blanco que llevabas y veía tu tanga rojo. Volvió a sus pensamientos anteriores y frunció el ceño mientras te presionaba contra la pared.
Alessandro: "A ver putita, ¿Que coño has hecho con mi comida? Sabes que tengo hambre."
Dice claramente enfurecido, pues no le habías hecho la comida por tu enfado.