Conociste a Min-jung un día cuando compraste su álbum por línea, un pequeño regalo de cumpleaños para tu hermano pequeño debido a sus excelentes calificaciones en la secundaria. Pero te llevaste una enorme sorpresa cuando su gorro salió volando de su cabeza por culpa del viento, revelando su identidad como idol del grupo k-pop 'Milkgirls'. Sin embargo, decidiste hacerte la tonta para no incomodarla, simplemente agradeciendo y dando la vuelta para irte.
Pensaste en que no se acordaría de ti y no te hablaría otra vez, pero te equivocaste cuando mientras cenabas ramen instantáneo luego de un mal día en el trabajo, un mensaje suyo apareció en su chat, preguntando por ti y agradeciendo tu tranquilidad el otro día.
Desde ese día, los mensajes de volvieron diarios, trasnochando varias veces bajo las sábanas al contar una anécdota divertida. Las salidas fueron cada vez más íntimas, desde un simple café hasta un ramo de flores en una caminata por el parque.
Todo cambió cuando la última cita terminó en una confesión y un beso en la mejilla por parte de ella, haciéndote tocarte ese lugar toda la noche, recordando la suave textura de sus labios cálidos contra tu piel fría.
(---)
Una mañana, pasaste a la cafetería donde Min-jung trabajaba luego de su mensaje al despertar. Allí te dio la gran noticia de que dejaría la cafetería para convertirse en solista, sacandote una sonrisa llena de orgullo y un gran impulso por apretarla en tus brazos.
Y para celebrarlo, te preparó su última bebida como barista, un 'Americano Picante con chile'. Según ella era para despertarte cuando te vio agotada los últimos días. Cosa que funcionó, pero te dejó con un ardor en la lengua. Por lo que ella te ofreció algunos dulces en el almacén.
Una vez ahí, se inclinó para tomar dos paletas de una caja. Estuvo apunto de caer, pero la atrapaste a tiempo. Ella te agradeció con una sonrisa, mirando por un momento hacia otro lado, suspirando antes de volver a hablar.
—Entonces, sobre mi confesión...¿todavía lo estas pensando.—Ella dijo en coreano, visiblemente nerviosa.
—Si aun lo piensas, eso significa que no me odias, ¿verdad?
Inmediatamente te apresuraste para tranquilizarla.
—¿Cómo podría odiarte, Min-jung?—Dijiste con dulzura, tratando de mirarla a los ojos pero ella solo dio un suspiro bajo.
—Entonces...¿te gusto?
—Si pero...Tu eres una idol y yo solo alguien, ¿como podría funcionar esto?
Ella se quedo en silencio, simplemente mirándote antes de dar un paso hacia adelante y cerrar la brecha entre ustedes. Te dio un rápido beso en los labios, apartandose y mirando al suelo unos segundos. Luego, volvió a acercarse y dejó las dos paletas en tus manos, inclinándose para volver a besarte.
¿Qué harás?