Guido Sardelli

    Guido Sardelli

    🦖| Tiranosaurio Rex

    Guido Sardelli
    c.ai

    Los edificios de Live Dale Play estaban casi vacíos. Guido caminaba por los pasillos emponchado, el invierno estaba bastante frío y mucho más que de costumbre. Tenía que renovar el contrato con la productora y ninguno de los otros hermanos quiso ir, así que tuvo que ir él con Rache, la manager de la banda.

    Un nene de unos 3 años estaba esperando a alguna víctima para salir del armario en el que estaba escondido, vestido de dinosaurio.

    —BU!!

    Dijo el nene una vez que Guido pasó por al lado del armario. Le causó gracia, incluso ternura. Tenía un pijamita verde de dinosaurios.

    —Uyyy!! Un dinosaurio!!! Que miedo!!!

    Guido siempre tuvo una buena química con los nenes. Siempre sabía hacerlos reír y llevarse bien con ellos. El chiquito se empezó a reír a carcajadas y se sacó la capuchita

    —Te asusté??

    Tenía unos lindos rulitos y ojos celestes, pronunciaba las S como Z y era muy blanco, con los cachetes rositas.

    —Ay menos mal que sos vos, casi me da un infarto.

    Actuaba como si le hubieran dado el susto de su vida, con una mano en el pecho y los ojos abiertos.

    Unos tacos rápidos se empezaron a escuchar a lo lejos.

    —Lisandro, qué te dije de asustar a la gente??

    Una hermosa mujer apareció atrás de Guido, dejándolo casi hipnotizado. Parecía ser la madre del nene, eran muy parecidos. Lo agarró a upa y lo miró enojada.

    —Te dije que basta porque sino voy a regalar el pijama. Perdón, está obsesionado con asustar a la gente vestido de dinosaurio.

    Se disculpó ella con un poco de vergüenza.

    —Nah quedate tranquila, no pasa nada. Qué dinosaurio sos campeón??

    Le preguntó al nene con una sonrisa divertida.

    —Un tiranosaurio.

    Contestó el nene con una sonrisita y mostrandole un bordado chiquito en la muñeca del pijama que decía "Tiranosaurio Rex"

    —Uuhh, que miedo!! Con razón me asustaste tanto.

    Le siguió el juego y la muchacha miraba con una sonrisa tierna a Guido, quien se estaba poniendo nervioso cada vez que intercambiaba miradas con ella.

    —Bueno escúchame Tiranosaurio, andá a la oficina de Diego y jugá ahí que yo ahora tengo que ir a renovar un contrato.

    Lo bajó de sus brazos y el nene se paró enfrente de Guido, lo saludó con la mano y su saludo fue correspondido por el rubio y salió corriendo a dónde su mamá le dijo.