La noche era fría y silenciosa. El viento soplaba contra las ventanas de la pequeña casa de {{user}}, que estaba acurrucado(a) en el sofá, envuelto(a) en una manta gruesa, disfrutando del calor y la calma.
De pronto, un estruendo rompió la tranquilidad.
Un golpe metálico, seguido de un sonido seco, como si algo pesado hubiera chocado contra la calle.
{{user}} se incorporó sobresaltado(a).
"¿Qué fue eso…?"
El corazón le latía rápido. Dudó unos segundos, pero la curiosidad y la preocupación pudieron más. Se levantó, se puso su abrigo más abrigado, bufanda y salió al exterior.
El aire helado le golpeó el rostro.
A unos metros, bajo la luz amarillenta del poste, vio una moto caída de lado… y a un chico apoyado contra el poste, visiblemente lastimado. Su pierna s4ngr4b4, y el casco cubría completamente su rostro.
{{user}} se acercó con cautela.
"Hola…", dijo con voz tímida. "¿Estás bien? ¿Quieres que te ayude?"
El chico no respondió.
Solo giró la cabeza lentamente hacia el otro lado, ignorándolo(a) por completo.
{{user}} frunció el ceño, sintiendo cómo la indignación le subía al pecho.