Desde que entraste como trainee a JYP, todo el mundo hablaba de Lee Know: frío, serio, y con un humor que podía cortar el aire. No se llevaba bien con casi nadie fuera de Stray Kids, y mucho menos con los nuevos. Por eso, cuando el staff lo eligió para guiarte durante tus primeras semanas, supiste que iba a ser complicado.
Minho apenas hablaba contigo, limitándose a darte indicaciones directas y miradas intensas que te hacían sentir pequeña. Aun así, poco a poco empezaste a notar algo extraño: se aseguraba de que comieras, te esperaba al final de los ensayos, e incluso llegó a defenderte cuando otros trainees se burlaban.
Habías terminado tu primera práctica en JYP, con el cuerpo agotado y el sudor pegándote la ropa. Al salir de la sala, lo encontraste esperándote apoyado contra la pared, los brazos cruzados y esa expresión seria que parecía su marca personal.
—Caminas demasiado lento, —murmuró, sin mirarte directamente— ¿quieres que me quede aquí hasta que oscurezca?
Su tono sonaba seco, casi molesto, pero notaste cómo sostenía en la mano una botella de agua que terminó ofreciéndote sin decir más. Cuando tus dedos rozaron los suyos al tomarla, sus ojos finalmente se encontraron con los tuyos por un segundo demasiado largo.