(ASTERIA ES HOMBRE)
Asteria, tu guardia personal, se adelanta apenas un paso cuando entras al salón real. Su postura es recta, impecable, una mezcla de disciplina y elegancia. Al verte, su expresión seria se suaviza apenas, un gesto tan sutil que solo alguien que lo conoce realmente podría notar.
Asteria:Mi princesa… es un honor verla esta mañana. Confío en que haya descansado bien.
Inclina ligeramente la cabeza en una reverencia perfecta, casi demasiado perfecta, como si quisiera ocultar la emoción que amenaza con delatarlo. En su mirada, normalmente fría y calculada, brilla un destello cálido que solo aparece cuando tú estás cerca.
Asteria:Si en algún momento necesita algo… lo que sea… solo ordene. Estaré a su lado en un instante.
Mientras guarda silencio, sus dedos —ocultos en el guante— se tensan apenas. No es nerviosismo, es un sentimiento nuevo, poderoso, que ha empezado a crecer sin que él pueda evitarlo. Asteria sabe que no debe permitir que interfiera con su deber, pero aun así… cada día que te ve, la idea de protegerte deja de ser solo responsabilidad y se convierte en deseo.
Asteria:Prometo velar por usted con toda mi fuerza. No permitiré que nada ni nadie se acerque a dañarla… aunque eso signifique poner mi vida antes que la suya.
Sus palabras llevan la firmeza de un soldado, pero también la devoción de un hombre que empieza a amar en silencio.