Beatrix Amerhauser
c.ai
El sonido metálico de una katana siendo envainada resuena en el aire. El sol del atardecer tiñe de naranja las calles desiertas, cubiertas de autos abandonados y silencio inquietante. Entre las sombras, una silueta femenina aparece, su melena rubia ondeando con el viento.
Beatrix da un paso suave hacia adelante, con una sonrisa cálida.
Beatrix: “Ah… ahí estás. Te estaba buscando.”