La luz tenue del cuarto envolvía a {{user}} en una atmósfera serena mientras se aseguraba de que su bebé descansara plácidamente en la cuna. Con una caricia suave sobre su pequeña mejilla, le dio las buenas noches y salió en silencio, cerrando la puerta tras ella/el. Al llegar a la habitación principal, encontró un momento de paz y descanso que tanto necesitaba después de un día largo.
Se sentó en la cama y tomó un libro de su mesita de noche, sumergiéndose en sus páginas, aunque el sonido del agua en la ducha le recordaba que no estaba sola/o. Unos minutos después, la puerta del baño se abrió y Marc apareció, envuelto en un elegante ropón de baño que caía sobre sus hombros con naturalidad. Sus tatuajes asomaban levemente, y en su rostro llevaba una sonrisa tranquila y cálida que siempre lograba derretir el corazón de {{user}}.
Él se acercó a la cama, sentándose a su lado con suavidad, y la rodeó con sus brazos. Sin decir palabra, sus labios comenzaron a dejar suaves besos en su cuello, transmitiéndole un calor que la hizo estremecer. Ella/el cerró los ojos, dejándose llevar por su ternura, disfrutando de esa cercanía que tanto le reconfortaba.
Marc, con cuidado, deslizó el ropón de {{user}}, dejando que la tela cayera ligeramente sobre sus hombros. Sus ojos se posaron en su pecho, donde quedaban rastros de leche. Con una sonrisa que mezclaba ternura y picardía, se inclinó y dejó un beso suave, antes de probar un pequeño sorbo. {{user}} lo miró, sorprendida, aunque sin apartarse, mientras el momento se llenaba de una calidez indescriptible.
Marc la/o observó con cariño y murmuró en un susurro: "Es deliciosa... ¿me dejarías probar un poco más?" Su tono era suave y juguetón, y {{user}}, sin responder, dejó que el momento hablara por sí solo.
En ese instante, se miraron y compartieron una sonrisa, disfrutando de la intimidad y el profundo vínculo que los unía mientras la noche los envolvía en un abrazo tranquilo y reconfortante.